Terapia de Riesgo, los giros del suspenso

Con su nueva cinta, Steven Soderbergh recuerda a los inteligentes thrillers de Alfred Hitchcock y Roman Polanski

terapia de riesgoLa reacción de un medicamento en el cuerpo puede variar dependiendo de la persona. Cuando alguien toma una pastilla, es necesario tener determinadas precauciones, pues sólo con la guía de un buen doctor, podemos obtener resultados favorables y evitar inesperados efectos secundarios. Como pacientes del cineasta Steven Soderbergh, los espectadores de su nueva cinta recibimos su droga con cierta malicia, pues los efectos que tendrá sobre nosotros son completamente inesperados, y llegan sin advertencias.

Con “Terapia de Riesgo” (“Side Effects”), Soderbergh juega con su público a su antojo. Cuando nos sentamos en el cine, dispuestos a recibir nuestra buena dosis de celuloide, el director nos inyecta cantidades inesperadas de suspenso. Uno se puede encontrar apaciblemente sentado frente a la pantalla, creyendo que sabe de qué se trata la película, cuando de pronto, el director nos lleva por un camino completamente distinto.

La historia cuenta sobre Emily (Rooney Mara), quien sufre una recaída en su depresión luego de que su esposo Martin (Channing Tatum), regresa a casa tras estar un tiempo preso. La mujer entonces buscará la ayuda del doctor Jonathan Banks (Jude Law), quien le receta un nuevo medicamento, cuyas reacciones en el cuerpo de Emily llegarán a ser catastróficas, desatando una serie de eventos que, poco a poco, van desentrañando un misterio, donde lo aparente tiende a ser falso.

Con este primer argumento, la cinta por sí sola se sostiene magistralmente. Como un drama inteligente y cuidado, ayudado de una impecable Rooney Mara, vemos con cierta compasión el sufrimiento de esta mujer, que nos arrastra y nos conmueve. Este pequeño drama, sin embargo, es tan sólo el comienzo, y luego del mismo viene la primera vuelta de tuerca que este guión nos tiene preparada. Las circunstancias giran de tal modo que nuestro interés se va a otro de los personajes, poniéndonos a pensar en la situación, e interrogándonos sobre diversos temas morales.

Sin entrar en detalle, para no arruinar estas sorpresas, el guión bien trabajado cambia de tono con una fluidez impresionante. De un momento a otro hay drama, suspenso, conspiraciones, misterio, equilibrando todos estos tonos, de tal modo que no se sienten forzados y cumplen su cometido. El guión fue realizado por Scott Z. Burns, en su tercera colaboración con Steven Soderbergh. Burns escribió también los guiones de las películas “The Informant!” (2008) y “Contagion” (2011), y esta nueva colaboración con Soderbergh tiene la misma solidez.

El guión está escrito con detalle, cuidando el ritmo y manejando la tensión y el suspenso de forma inteligente. La dirección detallada de Soderbergh, es excelente para retratar esta historia, pues el cineasta cuida cada toma, procurando que los giros inesperados no parezcan inverosímiles, sumergiendo al espectador efectivamente en su misteriosa atmósfera. Las cosas entonces suceden de tal suerte que ni siquiera vemos venir lo que pasa, y es que esta cinta no tiene una sorpresa, sino varias, lo que sacude al espectador de su zona de confort, y mientras estamos perdidos en la trama, nos llega un golpe inesperado, y ya estamos yendo por otro camino.

Si bien Rooney Mara y Jude Law son quienes cargan con el mayor peso de la historia, también Channing Tatum y Catherine Zeta-Jones (en su segunda y tercera colaboración con Soderbergh, respectivamente) nos demuestran su gran talento. Todos interpretan a personajes bien construidos, que son capaces de generar ternura y apego en el espectador y en otros momentos provocarnos enojo y rechazo. ¿Quién es el bueno de la película? ¿En quién debemos confiar? Eso queda en cuestión personal de quien vea la cinta.

La película es un thriller entretenido, que sin parecer una obra demasiado densa, conserva el cuidado y la inteligencia que recuerdan a maestros del suspenso como Alfred Hitchcock y Roman Polanski. El sabor de lo inesperado es el principal atributo de esta nueva droga de Soderbergh, lo que nos hace lamentar que ésta sea su última cinta a estrenarse en cines, pues el director anunció su retiro de la industria recientemente. Sólo queda esperar que recapacite pronto, y quizá lo haga cuando menos lo esperemos.

[Vanguardia]