El canibalismo entre los actores se da, pero nunca al grado de derrumbar carreras, dice Juan Carlos Colombo

exito a cualquier precioMientras Bruno Bichir decía que quizá habría canibalismo entre actores, Julio Bracho se levantó de su lugar y bromista, se paró enfrente de su compañero, dándole la espalda para que la cámara de video no lo tomara, y Héctor Bonilla, con lentes de pasta, se apresuró a decir entre las risas de sus compañeros: “en los únicos lugares donde no se da eso es en la banca y la política”.

Instantes después, Juan Carlos Colombo tomó la palabra: “Sí existe porque las bajas pasiones se dan en todos lados; los actores somos profundamente envidiosos, cuando uno piensa que le pudo haber tocado cierto papel, pero de ahí a hacer acciones para tapar la carrera de alguien, es difícil”.

Todos se encuentran en una oficina que se observa llena de documentos; las ventanas tienen cortinas un poco sucias y luces blancas para que el empleado no sienta que pasa el tiempo.

El viernes, junto con Javier Díaz Dueñas, Patricio Castillo y Mario Loría estrenan la puesta en escena Éxito a cualquier precio, en el Teatro Ignacio López Tarso, del Centro Cultural San Angel, donde interpretan a un grupo de vendedores en plena competencia para que alguno de ellos gane un auto, otro un juego de cubiertos, y los demás sean despedidos.

La obra, producida por Jorge y Pedro Ortiz de Pinedo, es original del dramaturgo David Mamet, basada en sus experiencias, con la cual ganó el premio Pulitzer y que luego fue llevada al cine en los 90, con Al Pacino y Jack Lemmon.

A la pregunta de si había mafias (pandillerismo, de acuerdo con “Pato” Castillo), en el gremio actoral, consideran que hay productores que así califican a la Asociación Nacinal de Actores (ANDA) y actores que hacen lo propio con algunos directores de casting que eligen siempre a sus consentidos.

En la obra, algunos personajes intentan incluso engañarse entre sí y buscan alianzas.

“Siempre he pensado que los grupos se adecúan de acuerdo a sus intereses, están los intelectuales que seguramente están en el INBA o la Universidad”, refiere Castillo, “estamos los que pensamos poder actuar en cualquier lado y los que piensan únicamente en la televisión”.

Bonilla, con cerca de 80 producciones en su carrera, piensa que la ANDA es un órgano obrero de resistencia que da cosas como la Casa del Actor y estancia infantil, pero evidentemente hay corrupción.

Y piensa que Gael García Bernal, Diego Luna o Demian Bichir deben hacerse de la secretaría general para que tenga mejor perspectiva. “El proceso en general está deteriorado, pero la ANDA es un organismo espléndido, e independientemente de eso, pienso que los jóvenes deben luchar por rescatarlo”.

[El Universal]